EL OPTIMISTA NACE O SE HACE???
¿Alguna vez se preguntó por qué hay personas que evolucionan ante los problemas? ¿Por qué algunos enfermos recuperan sus fuerzas y hasta su salud y otros con antecedentes similares nunca se recobran? ¿El optimista nace o se “hace”? Por supuesto que hay quienes nacen optimistas, pero sin dudas, desde que nacemos, las necesidades de aprender y corregir son incesantes y podemos --y debemos-- aprender a ser optimistas. Es una decisión que no todos ponderan genuinamente.
Un elemento fundamental que hace del optimismo algo subjetivo es que involucra el modo en que se interpreta la realidad. Para el optimista la vida es básicamente un desafío. Evalúa, y frente a lo dado, opera positiva y creativamente.
¿Hoy tenemos un día parcialmente nublado o parcialmente soleado?, ¿el 50 % de los matrimonios acaban separándose o el 50 % se mantiene estable?, ¿las rosas tienen espinas o las espinas tienen rosas?, ¿el vaso de agua está medio lleno, medio vacío o tiene el doble de tamaño del que debería tener? ¿Usted que opina? ¿Cómo evalúa? El optimismo es un modo de entender la propia experiencia, y ser optimista, por lo tanto, es un modo mental de entender y verse en el contexto. El optimista no desestima las dificultades sino que las asume y las enfrenta con lucidez, con creatividad, jugando con las posibilidades. Cuenta con una actitud muy afortunada que resulta ser muy eficaz en los momentos en que las circunstancias parecen dificultarse: siente una tendencia a buscar nuevas experiencias, insistir, empezar de nuevo, asumir la vida.
Sin duda el optimista tiende a evaluar más los aspectos negativos de las cosas que los pesimistas evaluar lo positivo. Es el que al ver la realidad trata de crear su propio mundo, para darle sentido a su existencia.
Como esos dos presos de alta peligrosidad que son trasladados hasta la prisión en la que deberán cumplir sus sentencias. Una vez adentro comprueban que les ha tocado la misma celda. Como no se conocen entablan conversación con cierta cautela:
-- ¿Cuántos años te dieron?
-- Ciento treinta ¿y a tí?
-- Noventa y cinco, así que ¡déjame la cama más cercana a la puerta, que yo salgo primero!
Los diccionarios suelen definir al optimismo como la propensión a ver y juzgar las cosas desde el aspecto más favorable. Viene de “óptimo”: sumamente bueno, no puede ser mejor. Se exterioriza con el entusiasmo. Y agregan que el optimismo otorga tranquilidad, seguridad y confianza.
Para buscar el origen de este superlativo se remonta a los pueblos indoeuropeos, tribus nómadas prehistóricas que entre 1.500 y 2.000 años antes de Cristo partieron del Asia Menor hacia Europa y el Indostaní; ellos usaban el vocablo op, con el significado de producir mucho, en abundancia, más de lo habitual. Y por si esta abundancia no fuera suficiente, podían añadir a op el sufijo -tamo, dando lugar a op-tamo (el que produce más). Como algunos de esos pueblos se fueron a instalar a la Península Itálica, op-tamo se acabó incorporado al latín bajo la forma optimus (lo mejor).
Bueno, he terminado de explicar algunas emociones. Así que a celebrarlo con una sonrisa. Vamos, empeza a sonreír. Aunque no tengas ganas.
Esto que te pido tiene un buen fundamento. ¿Cómo? ¿Que t parece demasiado apresurada la propuesta porque todavía no conoce dicho fundamento?
Está bien, hacelo aunque sea para ejercitar tus músculos faciales, los que intervienen en la sonrisa. Por ahora, por puro entrenamiento físico.
Sonreí, por favor, sonreí.


1 comentario:
Optimistas no se nace, se hace
Pesimista, también. En cualquier caso uno mismo decide, no sin dificultades pero si con total libertad, que es lo que elige para su propia vida.
http://psicologia-terapias.blogspot.com.ar/2013/10/optimistas-no-se-nace-se-hace.html#.UnwAnnAz28o
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