ABURRIMIENTO

Vivimos en una sociedad del ya, del ahora mismo. La idea es no sentir necesidades, que no nos falte nada, de tener todo al alcance de las manos; que en lo posible todo, sea rápido e inmediato. La idea es estar llenos sin importar de qué, llenos de imágenes, de comida, con los oídos a pleno con todos los sonidos cuanto más fuertes mejor.
¡¡¡Guau!!! ¡Qué interesante, tenemos la vida tan a pleno, que no tenemos tiempo para nada!
¿Pero qué pasa cuando queda un poco de tiempo libre?
¡¡¡El tiempo libre queda sin tener una identidad propia!!!
¿En qué lugar lo colocamos? ¿Ahora que hacemos? Queda un vacío imposible de llenar.
Ahí es donde aparece el aburrimiento. Le ponemos nombre a ese vacío: ¡¡¡ESTAMOS ABURRIDOS!!! Y nos ponemos ansiosos;
¿ahora que hacemos? Se nos ocurre algo genial: COMER.
Es placentero, es inmediato, es un placer que conseguimos con muy poco esfuerzo.
¡La comida es la mejor amistad que podemos tener! Está cuando realmente la necesitamos, nunca nos dice que no. No se enoja si la mordemos, escupimos, si la dejamos; no se ofende... ¡¡¡es genial!!!
Ahora, cuando este impulso nos invade, deberíamos dar un paso atrás y pensar un segundo si es realmente esto lo que queremos hacer. Y si así fuera, entonces deberíamos disfrutarlo sin culpa.
Pero si nos damos cuenta de que no lo queremos hacer, podríamos dejarle este lugar al ocio creativo; el tiempo libre que está conectado íntimamente con nuestros deseos, nuestra subjetividad y nuestros aspectos creativos.


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